En la villa junto al mar.
Pronto, Sarah recibió una llamada.
“Ese hombre… ya nos hemos encargado de él”.
Los ojos de Sarah se iluminaron. “Buen trabajo. Ustedes son realmente eficientes. ¿Te has ocupado de su cadáver?”.
“Ha sido enterrado en la montaña. Nadie pasa por ese remoto lugar”.
“Gracias”.
La persona al otro lado se rio. “No tienes que darme las gracias todavía. Ahora que te he ayudado, tendrás que devolverme el favor la próxima vez”.
“De acuerdo”. Sarah apretó los dientes. Sabía