Sueño
Sus manos recorrían cada centímetros de su piel haciéndola enloquecer, sus ojos oscuros cómo la oscuridad la enloquece, Gala no era cualquier chica ella sabe cómo jugar, cómo tocar incluso mirar querido hombre juega con Gala y créeme qué arderas.
—¡Por favor tocame!—suplico
Sus manos grandes se posaron alrededor de mi cuello haciendo qué suelte un gemido fuerte sus manos atadas detrás de su espalda sintió cómo la fusta marcaba su trasero estaba rojo no podía evitarlo se excitaba cada vez