-El vuelo sale a las 10:15, pero es momento de acomodar a los niños; los demás ya están sentados esperando- comentó la azafata, una mujer de unos 25 años que desprendía amabilidad.
Sofía vio cómo su hijo se marchaba mientras movía la mano. "Si le pasa algo a mi hijo por tus estúpidos pensamientos, te mato", miró a hiro con enojo, a lo que él abrió los ojos y estiró el cuello de su esmoquin.
El también es mi hijo y no expondría a ningún peligro latente. Tomé las medidas adecuadas para esto", dijo Hiro defendiéndose por el comentario de su esposa.
-Si no lo haces tú, Sofía, lo hago yo-concluyó Edward.
-¿¿Quee?? ¿Estás de su parte, Edward?- le recriminó Hiro.
-Sabes que yo no estaba de acuerdo con esto. Él es muy pequeño- se encogió de hombros Edward.
-Cuando él llegue, los del campamento lo recibirán. Además, está bien cuidado y protegido, y no ha habido ningún accidente-dijo Hiro en un suspiro, ya que sentía que su primo y su esposa estaban en su contra.
-Prefiero las que tienen una