capítulo noventa y ocho
Escuchó la puerta abrirse en un suave movimiento, dando a entender claramente que April salia del baño, espero un poco más, respetando su privacidad hasta escuchare su voz fuerte y alto permitiendole pasar. Una cálida sonrisa le dio la bienvenida, ella estaba ya vestid para la ocación, solo le faltaba peinarse, caminó a paso lento hasta ella, pensando en que peinado podría hacerle para que convinara con su suave vestido suelto y amarillo. Tomándo una coleta de la mesita de luz, le indicó a April