Mundo ficciónIniciar sesión-¡Ay!- Gemí por el impacto, mi cuerpo voló hacia atrás y parecía que no lo afectó en absoluto. Mi tobillo se sentía como si un caballo dlo hubiese pisado.
Miré hacia la pared de ladrillos, notando que era ese idiota de Sebastian, el hijo de puta que golpeó la cabeza de Arlet con una maldita pistola ese día.