En cuanto Nelson se marchó en compañía de Robert, Pamela empezó a llorar en la entrada de la mansión, estaba desesperada y sufriendo mucho por los desplantes de su pareja. Ella nunca imaginó cuál era el verdadero rostro de Nelson y quien en realidad se escondía debajo de esos costosos, finos y elegantes trajes.
—Señora Pamela, por favor pase a la casa, es muy tarde y se puede resfriar. —se acerca Adela al percatarse de su presencia en la entrada.
—Gracias por preocuparte, pero creo que no me im