Cherie tenía un muslito en su plato.
Ella le dio a Boyle ese muslito.
Boyle estaba un poco sorprendido. Él la miró y ella sonreía infantilmente.
Boyle pensó de repente en aquella vez que ella lo visitó en la firma de abogados y le llevó comida siete años atrás. En ese entonces, ella también pidió un muslito de la cafetería de la universidad y Huntley casi se comió el muslito.
Ella protegió la comida y le dijo a Huntley que el muslito era para Boyle, no para él.
Boyle le sonrió cariñosa