El Maybach desapareció en una nube de polvo. La mirada fría de Heaton estaba fijada en la figura que desaparecía en el retrovisor.
La pequeña nena sentada al lado de él trepó a su regazo traviesamente. Sus tiernas y blancas manos agarraron a su padre. “¿Papi, porque Monty no puede unirse a la cena?”
Heaton bajo sus ojos. El acaricio la cabeza de su hija con sus grandes manos y pacientemente preguntó, “Porotita Dulce, ¿De veras te gusta Monty tanto?”
“¡Si!” La pequeña nena guiñó sus húmedos o