—No, no lo pienso —apretó la mano de la mujer, mirándola a los ojos. —Solo siento que usted necesitaba a alguien con quien hablar y yo fui la primera en aparecer.
—Tienes razón —concordó. —La mayor parte del tiempo me siento muy sola en esta casa. Mi marido pasa el día fuera, Ethan no quiere vivir c