Al oír las palabras de su madre, Rafaela sintió que el corazón vacilaba, como si hubiera perdido el compás por un instante.
—¿Tácio estuvo por ahí? —preguntó, esforzándose por disimular el impacto de la noticia.
—Sí, apareció anoche —respondió Sueli, con un dejo de sorpresa en la voz. —Me pareció un