Después de despedirme de mis colegas, seguí caminando hacia la salida cuando de repente alguien me dio una palmada en el hombro desde atrás.
Me giré y, al ver ese rostro, un mal presentimiento surgió en mi interior. —Antonio, tú... mmm...
Apenas había comenzado a hablar cuando él me tapó la boca.
No lo hizo directamente con su mano, sino con un pañuelo que sostenía.
En ese instante, innumerables pensamientos aterradores cruzaron mi mente.
Drogas para dejarme inconsciente, una posible violación,