Mi sexto sentido no me había fallado.
Lucas sonrió, evidentemente recordándolo.
Le pregunté directamente: —¿Lo dejaste a propósito? ¿Me lo diste intencionalmente?
Lucas apretó los labios con una sonrisa tierna y tímida, sin responder.
Parecía que así era.
—Entonces ya me has dado un regalo de compromiso, así que el brazalete no es necesario.
—Un pañuelo no vale nada.
—Pero tu intención sí vale. Después de tantos años, no me has olvidado, y esa perseverancia es valiosa. Para mí, no hay nada más v