Sostuve el teléfono firmemente contra mi oído, escuchando su voz profunda y cálida resonar, como una corriente de calidez fluyendo continuamente hacia mi corazón.
Ese sentimiento de añoranza, envuelto en ese calor, se expandía cada vez más.
Mirando por la ventana y recordando la escena que acababa de presenciar, dije espontáneamente: —Lucas, acabo de ver a una pareja besándose apasionadamente en la calle y de repente pensé en ti. Te extraño tanto, tanto...
No podía ver su expresión al escuchar e