Aunque Lucas no había bebido mucho y seguía bastante sobrio, sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas y sus ojos brillaban de una manera diferente a lo habitual.
—¿Todavía quieres seguir charlando con los compañeros? —me preguntó mientras la gente empezaba a dispersarse, algunos yéndose y otros buscando viejos amigos para ponerse al día.
Lo miré, con el corazón latiendo aceleradamente. —Tengo que volver por mis cosas que dejé en la mesa.
—Está bien, ve. Tengo algunos asuntos pendientes, te av