Después de un poco de vacilación por mi parte, me levanté de la cama y él me cedió el paso. Luego, caí de rodillas, el frío suelo de baldosas áspero contra mi piel.
Jax mantuvo el cuchillo plano contra mi mejilla mientras se cernía sobre mí.
—Buena chica —murmuró, dando un solo asentimiento—. Ahora, sácala mi polla. —Señaló el cinturón que sujetaba sus pantalones.
Me arrastré hacia adelante y empecé a desabrocharle el cinturón, con las manos temblando ligeramente.
El cuero se deslizó libre y ti