Ya era más de la media noche, estábamos pasado un poco de tragos, Damián estaba con una rubia casi encerrado en el vip del bar, Max estaba coqueteando con una trigueña y yo esperaba que llegara Dalia, necesitaba liberar energía y no hay nadie como ella que me entienda.
Después de ver todos los pros y contra y a pesar de todas las palabras de Max habíamos decidido contratar a la piccola principessa, mañana sabría que jamás debió meterse conmigo. Por mi parte quiero explicaciones y venganza, Dam