Todo el cuerpo de Avery se enfrió.
¡Ella sintió como si le estuvieran gastando una broma!
Aunque fuera la doctora más increíble del mundo, ¡no podía devolverle la vida a los muertos!
"Señorita Tate, esta es mi querida hija. Es la mujer más hermosa del mundo", dijo David mientras se inclinaba hacia Avery. Su voz tenía un toque de burla y locura. "¿Puedes curarla? ¡Si puedes, entonces estoy dispuesto a darte todo lo que quieras!".
Con los ojos enrojecidos, Avery lo apartó y le espetó: "¡Estás