Elliot no quería que su determinación decayera si escuchaba la voz de Avery.
"¡Arreglemos esto cuanto antes!". Él miró a Wesley. "Además, no les cuentes esto a mis hijos".
Wesley salió de la habitación desesperado.
La cabeza le latía de dolor porque hiciera lo que hiciera, en el proceso heriría o a Elliot o a Avery.
‘¿Por qué tengo que ser yo el malo aquí?’, pensó él.
Shea se acercó y le preguntó: "Wesley, ¿qué dijo mi hermano?".
"Sigue insistiendo en hacerlo". Wesley frunció el ceño. "Sh