Gary visitó a Ruby después de desayunar.
Aquel día parecía de buen humor.
Sentía que todo había valido la pena porque Elliot estaba a su lado.
"Papá, quiero ir a casa para recuperarme", dijo Ruby con dulzura. "No quiero que Elliot sufra conmigo en el hospital".
"De acuerdo, mandaré a los paramédicos a nuestra casa para que te cuiden".
"Gracias, papá". Ruby sonrió, pero había un indicio de ansiedad en sus ojos. "Papá, ¿dónde está mi hermano? ¿Lo castigaste?".
"¿No es obvio? Acabas de casart