En cuanto escuché a Suze diciendo “Es el padre de mi hijo”, mi corazón dejo de latir y las lágrimas comenzaron a correr por mis mejillas sin que pudiera evitarlo, miré a Aldo que se había puesto blanco, como si toda la sangre se le hubiera congelado, tuve el impulso de salir corriendo y él adivinándolo sujetó mi mano con fuerza y luego se volteó hacia mi -Beca mírame, no lo sabía, no puede ser cierto…- me dijo ansioso -Mírame, quédate conmigo, debe haber una explicación- me suplicó susurrando,