Capítulo 19. Mi lobo dice
Kevin abrió los ojos de golpe y vio a Briana junto a él tocando su frente.
—Vaya, por fin despertaste.
Kevin quiso levantarse y un fuerte dolor en su costado se lo impidió.
—Pero qué demonios —enfatizó tratando de quitar una venda en el punto donde un dolor lacerante no le permitía moverse.
—No te lo quites, Ron te lo colocó.
Kevin estaba confundido, hasta la cabeza le dolía.
—Pero ¿por qué estoy herido?
—No sé porque no estás sanando, creo que tienes razón y mi hechizo