Mundo ficciónIniciar sesiónSARAH PIERCE
Cuando escuché que la puerta de Nathaniel se cerraba, el rápido latido de mi corazón se redujo.
La cosa es que, cuando entró antes, se veía tan bien. Tenía el pelo alborotado, quizá por el trabajo del día, y sus ojos, aunque un poco hundidos, estaban tan hermosos como siempre. En resumen, estaba tan bien que perdí la compostura y empecé a sonreírle.
Gra







