Capítulo 8: Duelo.
El noble corazón del señor Salvatore DiNozzo, no pudo resistir tanta ingratitud, por parte de su hijo Erick, a quien amaba con su vida, al igual que a sus otros hijos. Marlon al percibir un extraño silencio, entra de sopetón al despacho de su padre y se encuentra con tan triste desgracia:
—Papá—grita y de inmediato, pide ayuda a la servidumbre. Pero todo resulto en vano, su padre había fallecido.
Marlon se lanza al suelo desesperado, lo único que hace es llorar desconsoladamente, por la repent