“¿Y nunca has dudado de él antes?”.
Cathy se quedó sorprendida. Sus ojos estaban desconcertados y confusos.
“¿Por qué debería dudar de él? Sean me trata muy bien y es la persona que mejor me trata en este mundo. No puedo dudar de él”.
Su experiencia inocente e ingenua le dio a Nell un pequeño dolor de cabeza.
Ella suspiró impotentemente. “Bueno, incluso si ese es el caso, ¿por qué quieres evitarme? No me digas que no es por mí que tienes prisa por irte”.
Cathy entrelazo sus dedos nerviosame