"Ella ya no puede sufrir otra lesión", el médico le advirtió a Joshua después de que terminará de suturar la herida de Luna. Luego agregó: “Escuché que la Señorita Luna es una diseñadora de joyas. Los puntos quirúrgicos se han roto dos veces el día de hoy... si se lastima una vez más... es posible que jamás pueda sostener un lápiz".
Joshua suspiró y miró a Luna, que se había desmayado por el dolor insoportable. El color había desaparecido de su rostro y su hombro derecho estaba envuelto en una