Valentina cerró y abrió los ojos para comprobar si era real lo que veía, comenzaba a creer que no lo vería de nuevo, pero ahí estaba, en carne y hueso; no estas soñando o viendo espejismos, era él.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó saliéndose de la piscina y pasando por su lado para ir por una toalla. Estaba usando una máscara, porque lo que realmente quería era lanzarse a sus brazos y comérselo a besos. Lo había extrañado horrores, como si hubiera pasado mucho tiempo sin verlo y no solo días.
—