Holden todavía llevaba sus gafas de sol.
No tuvo otra opción, pues parecía un panda después de que Aino lo golpeara en el coche. Había salido para ver a un oftalmólogo. Sin embargo, al mirar sus ojos de panda en el espejo, no se molestó en lo absoluto.
En cambio, miró su reflejo y comenzó a reír.
Murmuró para sí mismo mientras reía: "¡Esa pequeña niña es demasiado feroz! En el futuro, si tu madre y yo damos a luz a tus hermanos y hermanas, me sentiré seguro contigo protegiéndolos como su herm