“Aparte de estas palabras, ¿no tienes otras cosas que decirle a tu hombre?”. El hombre estaba actuando de forma extraña.
Su tono sonaba como si la estuviera regañando.
Sin embargo, también sonaba como un coqueteo entre esposos.
Nunca le había hablado con ese tono.
Sabrina no podía adivinar lo que estaba pensando, así que bajó un poco la voz y dijo: “¿Me estás preguntando por qué me vi hoy en el café con Nigel?”.
El hombre le preguntó: “¿Quiere explicarlo?”.
Sabrina respondió: “No quiero”.