Sabrina se dio la vuelta para mirar a Sebastian con los ojos abiertos de par en par.
La fría expresión de Sebastian permaneció firme. “No hay forma posible de que alguien tan tonta como tú reciba una lección de conducción, ¿verdad? Una simple lección de conducción puede hacerte gritar a todo pulmón, ¿podrías hacerte responsable si acabas atropellando a alguien o asustando a la gente que te rodea? Tu vida no vale tanto, ¡pero mi hija no puede quedarse sin madre!”.
Sabrina sabía que el hombre er