Sabrina estaba completamente aturdida. Era muy obvio que la voz al otro lado de la llamada no era la de Yvonne. Además, era una voz masculina fría y sin emoción.
“¿Puedo saber quién eres?”.
“¿Eres familia de la paciente?”. Esa voz en el otro extremo todavía estaba helada.
Sabrina estaba atónita. “¿Qué dijiste? ¿Paciente? ¿Quién está enfermo? ¿Es la dueña de este teléfono?”.
La voz al otro lado de la llamada pasó de fría a severa. “¿Qué eres exactamente? Si eres familiar o amiga de la pacient