El tono de Sabrina no sonaba como si estuviera hablando con su esposo. Más bien... Parecían dos mafiosos igual de poderosos negociando un trato, y Sabrina estaba en el lado perdedor. Sonaba como si supiera que estaba perdiendo, pero aun así trataba de mantener la compostura. Aunque perdiera, su espalda permanecería erguida.
Sebastian miró la expresión de su esposa y se rio para sí mismo. 'Interesante'.
"¿De qué quieres hablar?", preguntó Sebastian.
“Creo…”. Sabrina respiró hondo y sonrió mien