El pecho de Lena sube y baja seguidamente, y mira a Cristhofer detenidamente mientras él observa el celular que está en el suelo de madera.
—¡¡Responde Lena!!— Di Monti está irritado
—¡No me grites!— se defiende ella y se agacha para agarrar el celular móvil
—¡No! ¡No lo agarres!— la prepotencia de Cristhofer le da cólera a Lena
—no pienso caer en tu juego, cuando aquí la única perjudicada soy yo— se coloca ella de pie y camina hacia la puerta, pero Cristhofer que está en total la puerta, la c