— Aún no se lo has dicho?—
— No, se lo diré la mañana de Navidad ese será mi regalo, tu crees que estará feliz?—
— Y por qué no debería estarlo? Ya te adelanto que lo estará— responde Madeleine sonriendo.
— Señora acaban de llegar dos carruajes— dice una de las chicas del servicio interrumpiendo nuestra pequeña conversación.
Estás deben de ser mi suegra y mi cuñada, James ha salido al pueblo por lo que me toca recibirlas a mi, bajo hasta la planta baja y salgo hasta la entrada de la casa, allí