Capítulo 946
Ana asintió con dificultad, pero en realidad, no estaba prestando atención.

El miedo a lo desconocido suele ser más aterrador que una cruda verdad.

Al detenerse el coche, Ana dejó un par de billetes y salió a toda prisa, dirigiéndose hacia la habitación de hospital donde se encontraba Silvia.

Cuando llegó, se dio cuenta de que la habitación estaba vacía; sin embargo, las sábanas que originalmente eran blancas como la nieve, estaban teñidas de un impactante rojo sangre.

De inmediato, el corazón
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