Silvia parecía no haber escuchado sus palabras y seguía destrozando cosas en la habitación, su estado emocional era muy inestable.
El alboroto en la sala fue tal que atrajo la atención del médico. Solo entonces Silvia comenzó a calmarse poco a poco.
Alicia, asustada, no se atrevía a salir. Tuvo que llamar al personal de limpieza del hospital para que arreglaran el desastre en la habitación.
Una vez que se quedaron solas, Alicia preguntó con cautela:
—Prima, ¿qué te pasa? Escuché que estabas h