Después de prometerle a Lucas, Ana se quedó pensando un poco más.
—Voy a regresar a casa mañana, mi enfermedad ya casi ha sanado, y mi madre sola en casa cuidando a dos niños debe ser muy agotador.
Aunque Javier y Jose eran niños bastante obedientes, la salud de Teresa nunca había sido buena, y Ana, al quedarse aquí para descansar, sentía algo de remordimiento.
Naturalmente, Lucas esperaba que Ana se quedara unos días más, ya que su presencia añadía un toque de vida al hotel.
Pero Lucas también