—Otras cosas, claro que creo, pero mamá, ¿no es cierto que cada vez que te enfermas dices que estás bien? No puedes culparme por no creer tus palabras. —dijo Javier, explicando su punto de vista con convicción.
Lucas, al oír esto, también sintió que Javier tenía mucha razón. Después de todo, eso era así; Ana siempre actuaba con valentía, ya bastante afectada por la enfermedad, pero aún se esforzaba por decir que estaba bien.
Solo se podía decir que el que conocía los pensamientos de la madre ten