Por un momento, Lucas quedó sin palabras.
Teresa tenía razón, de hecho, había lastimado a Ana, y la razón de su dolor, en última instancia, era porque no había manejado adecuadamente la situación con Carolina, con Ana involucrada de forma inocente.
Este asunto también era una espina en su corazón.
—Si no puedes responder, entonces asumiré que estás de acuerdo.
Al ver su expresión, Teresa sabía que había acertado en todo, y su mirada se volvió aún más fría.
—Sabes muy bien lo que tu presencia les