Las manos de Lucas se deslizaron unos centímetros más abajo, inclinó su cabeza ligeramente, intentando depositar un beso en la frente de Ana.
Pero sus labios no habían tocado aún la piel de Ana cuando la voz de Javier se escuchó desde fuera de la puerta.
—¿Ya despertaron papá y mamá?
Como Teresa estaba esperando en casa, temiendo que ella se preocupara, Javier tuvo que regresar a casa solo para mantener las apariencias.
Por suerte, David ayudó con estrategias, dándole a Javier una excusa: un s