La determinación en la voz de Lucas era inquebrantable, con respecto a Carolina, ya había hecho la mayor concesión posible.
Aunque para Francisco, su hija puede ser inocente, desde el momento en que intentó envenenar a Ana, ya no tenía ningún respeto por ella en los ojos de Lucas. No podría perdonar a una mujer que se ha convertido en la imagen del mal.
Aunque el resultado final fuese la confrontación total entre las dos familias, no se arrepentiría de su decisión.
Francisco mostró una cara so