Ana no se percató de nada, simplemente miraba con confusión hacia adelante. El barman observó a este hombre, un cliente habitual de su bar, un conocido seductor. Echó un vistazo a Ana, después de pensarlo, decidió no meterse en lo que no le importaba.
De acuerdo con la petición del hombre, el barman preparó la bebida más fuerte y se la entregó a Ana. Ana la tomó, apenas dio un sorbo, el sabor fuerte y picante del alcohol casi la hace llorar. Ana frunció el ceño, pero su deseo de olvidar su trist