Debido a su apresuramiento, Lucas golpeó con fuerza su pierna contra la mesa que tenía delante, sintiendo un dolor punzante. Pero no podía prestarle atención a eso; de hecho, este dolor físico logró atenuar un poco la sensación de irrealidad que sentía. De manera algo desorganizada, Lucas contestó su teléfono:
—¿Ana?
Por un instante, Lucas no sabía qué decir y solo pudo emitir una única sílaba. Cuando la llamada se conectó, Ana habló inmediatamente, interrogándolo de manera directa y franca.
—L