Los ojos del hombre se iluminaron al instante.
Pensó que la mujer que Olga había pagado tanto para que él profanara sería ciertamente fea, pero resultó ser una belleza.
Se acercó paso a paso, la sonrisa en su rostro cada vez más lasciva.
Ana escuchó los pasos, abrió los ojos con esfuerzo, y vio a un hombre con una cara pervertida, acercándose a ella con una sonrisa lasciva.
Inmediatamente lo entendió, había sido engañada.
Ana intentó levantarse y huir, pero no tenía fuerzas.
Viendo esto, el homb