Ana se encontraba en un rincón, sosteniendo una bebida proporcionada por el lugar, bebiendo sorbo a sorbo. Su naturaleza introvertida no la inclinaba hacia la socialización ni al deseo de llamar la atención, ella estaba contenta con seguir la corriente.
Después de un rato, un hombre extranjero de cabello negro se acercó a Ana:
—Ana, hace mucho tiempo que no nos vemos.
—Cuánto tiempo, Raúl.
Este proyecto era de gran importancia, por lo que la sede también había enviado a gente, y Raúl, por casual