Lucío estaba dudando, debatiéndose si debía o no tomar la mano de Ana. No quería precipitarse y generar en ella un sentimiento de rechazo. Pero al escuchar las palabras de Lucas, cualquier vacilación en su corazón desapareció de inmediato, y apretó con fuerza la mano de Ana. Sus dedos se entrelazaron firmemente.
Había vuelto especialmente por Ana, y ahora que Lucas estaba aquí, debía dejar clara su postura y no dejarle ningún espacio para tener segundas intenciones. Ana se sintió extrañamente i