Cinco años después
Aeropuerto internacional
Ana, empujando su maleta, bajó del avión.
Mientras caminaba con paso decidido, sacó delicadamente unas exquisitas gafas de sol de su bolsillo y se las colocó con elegancia. Los cristales amplios y oscuros, en combinación con una mascarilla blanca impecable, envolvían por completo su rostro, cual joya resguardada en la palma de una mano.
Su penetrante mirada exploraba la ciudad que había sido su hogar durante tantos años, pero que ahora se le antojaba u