Desde el día en que Lucas la trajo aquí, ese hombre no la había buscado de nuevo. Ana más o menos entendía que, con su orgullosa personalidad, ¿cómo podría fijarse en alguien como ella, que se había dejado caer en la desgracia? Así que no había intentado contactarle de nuevo.
No esperaba que hoy David, sin preguntarle, le trajera aquí. No sabía si él se enfadaría al despertar. Ana sacó el celular de Lucas, y tras pensarlo un poco, llamó a Sebastián Alejandro.
La gente de la familia Hernández,