Después de pensar un momento, Karla rápidamente tuvo una idea. Mientras conversaba con Ana de forma intermitente, la noche comenzó a oscurecer, y fue entonces cuando se levantó para ir al baño a asearse antes de dormir. Ana, preocupada de que Karla pudiera mojarse y que su herida se infectara, se ofreció a ayudarla. Karla rechazó la oferta superficialmente, pero Ana insistió, y finalmente, Karla aceptó con cierta resistencia.
En el baño, Ana tomó una toalla desechable, la humedeció y se la pasó