Aquel día, después de regresar, Frida Kahlo analizó todos los pros y contras con Lucío Hernández, sin mencionar que Ana López era una persona común y corriente, incapaz de brindarle ningún beneficio en su desarrollo profesional.
Ahora, ella era la mujer de Lucas Hernández, y según las reglas, Lucío Hernández debería llamarla "tía". Estar con una mujer así haría que la gente señalara y murmurara sobre él por el resto de su vida.
Como madre, ¿cómo podría permitir que su hijo arruinara su futuro de