Diego se sintió abrumado por las palabras de ella; en efecto, había sido él quien la lastimó, así como a Luella. Aunque Luz ya había fallecido, el daño estaba hecho y era irreparable.
—Sé que soy un desgraciado, pero ya no hay vuelta atrás, y esto es mi merecido. Después, tú solo di que no soportabas el maltrato de Luz y te defendiste. Así, solo irás a prisión, y yo encontraré la manera de sacarte —Diego hablaba con sinceridad. Ahora que se encontraba en esta situación, todo lo que deseaba era q